Soy ecologista, si algo ha cambiado en mi vida en el último año es que mi sensibilidad hacia el medio ambiente no sólo ha aparecido, sino que no para de crecer. Y, a pesar de todo ésto, todavía sigo sin entender la actitud de numerosos colectivos al manifestarse aprensivos hacia el crecimiento económico e industrial de nuestra era.
No es si no el movimiento industrial la causa principal de nuestro bienestar actual, el aumento con creces de la esperanza de vida, la mejora de las condiciones de higiene y salud, se han evaporado las plagas y hambrunas y cada día que pasa parece más surrealista la existencia de personas sin hogar o marginados en nuestras ciudades. Sí, estamos en periodo de crisis y las oportunidades son pocas pero, ¿alguien se atreve a afirmar que la civilización industrial nos ha colocado en un punto peor que hace 300 años? Seguro que tú, que estás en paro, vives mejor que muchos de los reyes y emperadores que han tenido parte en nuestra historia.
Todo este desarrollo ha venido en gran parte ayudado por la existencia y utilización de energías artificiales que actualmente están en tela de juicio, y es que el movimiento ecologista más radical está en guerra con el progreso industria y lo denuncia por ser el causante de los problemas a los que se enfrenta la integridad de nuestra naturaleza. Un análisis que podría resultar erróneo si pensamos que la mente humana, la tecnología y el crecimiento han sido los precursores de semejante destrozo; en realidad, bajo mi modesto punto de vista, no es otra cosa que la ausencia de dichos factores lo que ha generado los problemas ambientales que nos preocupan y sólo se solucionarán haciendo intensiva la presencia de las nuevas tecnologías y todo lo que la mente humana sea capaz de construir.
¿Por cuánto tiempo vamos a tener que lamentarnos del desastre de Chernobil hasta que se confíe plenamente en la energía nuclear? Ya hasta los propios ecologistas prestigiosos, como James Lovelock han manifestado su apoyo al establecimiento de más centrales nucleares abogando a que es la única manera de frenar el Calentamiento Global, según Lovelock es tan inminente que no da tiempo a poner completamente en marcha el tejido de energías renovables que está empezando a desarrollarse. Pues señores, en España aún somos anti-nucleares, con nuestro presidente a la cabeza, el cual quiere eliminar de aquí a unos 10 años todo ápice de energía nuclear generada dentro de nuestras fronteras.
Vamos a centrarnos en la evidencia: La Unión Europea cuenta con la mayor industria nuclear del mundo, se espera que el consumo energético se duplique en los próximos 40 años, por lo que la energía nuclear pasaría a convertirse en un elemento clave en los sistemas de energía de bajo carbono. El propio Parlamento Europeo publicó en 2007 un informe en el que se asegura que la energía nuclear es la clave para garantizar la seguridad del suministro energético de todo el continente y también para cumplir con los objetivos de Kyoto. Una de las grandes potencias nucleares tanto en la UE como en todo el mundo es Francia, de toda la electricidad consumida, el 80% aprox. procede de sus reactores nucleares, lo que le convierte en un país prácticamente independiente desde el punto de vista energético, con el poder de ignorar los constantes cambios en los precios del petróleo que siempre nos mantienen preocupados. Otro país que pretende subirse al carro nuclear es Gran Bretaña, el cual necesita urgentemente frenar sus emisiones de CO2 y liberarse de la presión que el precio del crudo, como ya he mencionado, genera en las economías.
Una pega que se le puede plantear a la energía nuclear es lo costosa que resulta la construcción de centrales, pero una vez en funcionamiento, la energía que producen es más barata y llegan a ser mucho más rentables que las energías fósiles, dados los precios que llegan a alcanzar éstas. Pero aún así la opinión pública sigue sin confiar en ello, en parte alentada por políticos desconocedores de sus beneficios, y es que en los últimos años se están empezando a construir reactores de última generación, mucho más cuidadosos con los residuos, tanto que hasta son capaces de volver a utilizarlos. Como vemos, otra vez se hace notable la aparición del conocimiento humano y el desarrollo de la tecnología para resolver problemas de índole tanto medioambiental como económico, burlando y dejando sin razón una vez más a los ecologistas más acérrimos a la idea del no-progreso.
Hasta los sindicatos mayoritarios se suman a la petición de abrir el debate energético y hacer entrar en razón al ejecutivo. Esperemos que ellos sí tengan el poder de persuasión suficiente.





0 visitantes han dejado su huella.:
Publicar un comentario