Ley de Economía Sostenible

viernes, 4 de septiembre de 2009 2 visitantes han dejado su huella.
Me atrevo a decir y digo que hoy es el día en el que empiezan a sentarse mínimamente las bases de un nuevo modelo económico, ese que tanto estaba yo esperando y que tardaba en llegar. Nuestro presidente Jose Luís Rodriguez Zapatero se ha reunido hoy con los agentes sociales para debatir en qué consistirá la nueva Ley de Economía Sostenible.
Resulta interesante además por volver a tener sentados en la mesa a esas tres esquinas siempre en conflicto y más desde éste verano, cuando a mitad de julio fuimos testigos de un aluvión de críticas por parte de CCOO, Gobierno y CEOE. Pero éste no es el asunto que más me interesa abordar hoy, sino cómo vamos a asistir al cambio tan radical en nuestra economía.

Lo que se propone es un cambio productivo básicamente, sustentado casi por entero por las tecnologías de información y las incipientes energías renovables, ésto se está vendiendo ahora como una propuesta muy válida para la salida de la crisis, pero todavía me resulta increíble no haber caído en ello cuando todavía la crisis no nos había acechado, ¿por qué no se utilizó esta herramienta como una evasiva ante la crisis?
Sea como fuere estoy contento por el cambio de rumbo que parece estar teniendo lugar, de momento sólo en las mentes de algunos políticos, pero ya lo considero un gran logro. Como he leído, los cinco pilares básicos que soportarán la nueva estructura económica serán: Estabilidad y diálogo social, dinamismo e internacionalización de las empresas españolas con su respectivo empujón dinerario, una educación más avanzada y vinculada al nuevo modelo, mucha más carga de la partida para I+D+i en las cuentas nacionales y una creciente y necesaria mirada hacia las energías renovables.

Y es que, una vez iniciado este proceso de cambio y encontradas unas nuevas fuentes de empleo podremos por fin dar paso a la tarea de las energías limpias. Es un trabajo duro tal y como nos encontramos en la actualidad, pero por primera vez veo algo en qué confiar al horizonte, una nueva estructura, necesaria y eficaz. Espero que ésto sólo sea el primer paso para que el cambio en el modelo productivo español sea una realidad y no sólo una ilusión en la mente de algunos que ya desde hace tiempo no creemos en el ladrillo, me alegro de que por fin se dejen los beneficios personales de lado y se busque un enriquecedor futuro colectivo.

Alternativas (I)

lunes, 31 de agosto de 2009 0 visitantes han dejado su huella.
Hoy vengo para presentar lo que bien podría ser una alternativa para los quebraderos de cabeza a los que nos someten gobernantes, medios de comunicación o nuevos iconos mediáticos que han aprovechado el tirón del Cambio Climático para subirse al carro después de haber sido electoralmente vapuleados, apuntarse a la buena vida y a la hipocresía más absoluta. Estoy hablando de Al Gore, naturalmente.

Lo que voy a acercaros hoy no es más que otra hipotética solución al calentamiento de nuestro planeta, algo que podría llegar a ser mucho más eficiente que Kyoto y mucho más barato que la introducción repentina de energías renovables (las cuales defiendo a ultranza, aunque admito su carestía). Pues bien, pienso que sería muy eficiente que los océanos pudieran absorber gran parte del CO2 que emitimos.
Si los océanos se fertilizan a base de micronutrientes (como por ejemplo el hierro) podría reducirse la cantidad de carbono que nos rodea, además, las existencias de fitoplancton aumentarían y con ello la vida submarina. El hierro es un componente básico para la fotosíntesis pero, desgraciadamente, la introducción de polvo de hierro proveniente de la tierra se ha reducido un 30% en la segunda mitad de siglo XX y, debido a ello, también el plancton.


La empresa estadounidense Planktos ha comenzó en 2007 con sus investigaciones acerca de la cuestión, se trata de verter al Océano Pacífico varias toneladas de hierro para que éste fomente el crecimiento del plancton, una vez conseguido, los científicos del WatherBird II calcularán qué cantidad de dióxido de carbono es ingerida. Este proceso trata de emular la plantación masiva de árboles para la absorción del carbono pero a grandísima escala dado que una parte no despreciable de la fotosíntesis que tiene lugar en nuestro planeta, se realiza en los mares. Además queda demostrado que alimentando el crecimiento de plancton se restructurarían los ecosistemas marinos ya que éste es la base de la cadena alimenticia.

El tema sin duda es interesante y todavía no sabemos todo sobre esta iniciativa, pero podría ser una revolución para la conservación del medio ambiente y el freno del cambio climático, para más información dejo el link al artículo de ElPaís.com, del cual me baso para este post y donde se relata todo lo hablado con mayor detalle.

"Fertilizar los océanos para sembrar beneficios", 20/05/07 | Acceder

El eterno debate nuclear (I)

martes, 25 de agosto de 2009 0 visitantes han dejado su huella.
Soy ecologista, si algo ha cambiado en mi vida en el último año es que mi sensibilidad hacia el medio ambiente no sólo ha aparecido, sino que no para de crecer. Y, a pesar de todo ésto, todavía sigo sin entender la actitud de numerosos colectivos al manifestarse aprensivos hacia el crecimiento económico e industrial de nuestra era.
No es si no el movimiento industrial la causa principal de nuestro bienestar actual, el aumento con creces de la esperanza de vida, la mejora de las condiciones de higiene y salud, se han evaporado las plagas y hambrunas y cada día que pasa parece más surrealista la existencia de personas sin hogar o marginados en nuestras ciudades. Sí, estamos en periodo de crisis y las oportunidades son pocas pero, ¿alguien se atreve a afirmar que la civilización industrial nos ha colocado en un punto peor que hace 300 años? Seguro que tú, que estás en paro, vives mejor que muchos de los reyes y emperadores que han tenido parte en nuestra historia.

Todo este desarrollo ha venido en gran parte ayudado por la existencia y utilización de energías artificiales que actualmente están en tela de juicio, y es que el movimiento ecologista más radical está en guerra con el progreso industria y lo denuncia por ser el causante de los problemas a los que se enfrenta la integridad de nuestra naturaleza. Un análisis que podría resultar erróneo si pensamos que la mente humana, la tecnología y el crecimiento han sido los precursores de semejante destrozo; en realidad, bajo mi modesto punto de vista, no es otra cosa que la ausencia de dichos factores lo que ha generado los problemas ambientales que nos preocupan y sólo se solucionarán haciendo intensiva la presencia de las nuevas tecnologías y todo lo que la mente humana sea capaz de construir.
¿Por cuánto tiempo vamos a tener que lamentarnos del desastre de Chernobil hasta que se confíe plenamente en la energía nuclear? Ya hasta los propios ecologistas prestigiosos, como James Lovelock han manifestado su apoyo al establecimiento de más centrales nucleares abogando a que es la única manera de frenar el Calentamiento Global, según Lovelock es tan inminente que no da tiempo a poner completamente en marcha el tejido de energías renovables que está empezando a desarrollarse. Pues señores, en España aún somos anti-nucleares, con nuestro presidente a la cabeza, el cual quiere eliminar de aquí a unos 10 años todo ápice de energía nuclear generada dentro de nuestras fronteras.

Vamos a centrarnos en la evidencia: La Unión Europea cuenta con la mayor industria nuclear del mundo, se espera que el consumo energético se duplique en los próximos 40 años, por lo que la energía nuclear pasaría a convertirse en un elemento clave en los sistemas de energía de bajo carbono. El propio Parlamento Europeo publicó en 2007 un informe en el que se asegura que la energía nuclear es la clave para garantizar la seguridad del suministro energético de todo el continente y también para cumplir con los objetivos de Kyoto. Una de las grandes potencias nucleares tanto en la UE como en todo el mundo es Francia, de toda la electricidad consumida, el 80% aprox. procede de sus reactores nucleares, lo que le convierte en un país prácticamente independiente desde el punto de vista energético, con el poder de ignorar los constantes cambios en los precios del petróleo que siempre nos mantienen preocupados. Otro país que pretende subirse al carro nuclear es Gran Bretaña, el cual necesita urgentemente frenar sus emisiones de CO2 y liberarse de la presión que el precio del crudo, como ya he mencionado, genera en las economías.

Una pega que se le puede plantear a la energía nuclear es lo costosa que resulta la construcción de centrales, pero una vez en funcionamiento, la energía que producen es más barata y llegan a ser mucho más rentables que las energías fósiles, dados los precios que llegan a alcanzar éstas. Pero aún así la opinión pública sigue sin confiar en ello, en parte alentada por políticos desconocedores de sus beneficios, y es que en los últimos años se están empezando a construir reactores de última generación, mucho más cuidadosos con los residuos, tanto que hasta son capaces de volver a utilizarlos. Como vemos, otra vez se hace notable la aparición del conocimiento humano y el desarrollo de la tecnología para resolver problemas de índole tanto medioambiental como económico, burlando y dejando sin razón una vez más a los ecologistas más acérrimos a la idea del no-progreso.

Hasta los sindicatos mayoritarios se suman a la petición de abrir el debate energético y hacer entrar en razón al ejecutivo. Esperemos que ellos sí tengan el poder de persuasión suficiente.

Hello world

lunes, 24 de agosto de 2009 2 visitantes han dejado su huella.
No estoy dispuesto a pasarme todo el verano haciendo clic con mi Pilot G-2 (Sr. Pilot, gracias por la mercancía) mientras miro la pantalla brillante de mi portátil. Resulta que, observando el mundo con cierta delicadeza durante los últimos meses, he descubierto una relación causal que indica lo siguiente: todo lo que empieza por "eco" mola. Y no sólo mola, sino que últimamente también parece estar a la orden del día.
Hablo de la economía y la ecología, esas dos grandes ramas de la ciencia que tienden a ser más interesantes, si cabe, cuanto más se dan la mano.

¿Qué manera hay de aprovechar los recursos escasos de nuestro planeta? ¿Qué relación tiene ésto con la definición general de economía y los recursos limitados de los que hablan los economistas clásicos? ¿Es la regulación gubernamental una solución ante la contaminación masiva? El mercado de CO2, ¿es capaz de regularse por sí solo? Energía nuclear, ¿sí, no?



Existen muchos interrogantes que hacen que estas dos materias se entrelacen de forma fascinante y sorprendentemente concluyente. Y es que la unión de ambos conocimientos haría más rica cualquiera de las intervenciones que escuchamos diariamente en la prensa por parte de nuestros mandatarios, de asociaciones ecologistas o de eruditos varios...

Ésto me lleva a formularme unas preguntas que, si bien son complicadas de responder, sí que podemos ir resolviendo a medida que el blog cobre vida. Si estas dos materias se tuviesen en cuenta como una, ¿las noticias serían las mismas? Pero, sobretodo, ¿éstas serían ciertas?